Ñammmmñamñamañm
qué ansiedad terrible la de estar enamorado. Una víbora te entró en la sangre, fue mientras dormías, y ahora se mueve dentro tuyo incluso cuando estás despierto. La sientes moverse. Qué ansiedad hermosa conocerte y que sepas que existo, qué renuncia a los días, a las horas normales de la vida. Este tiempo que he vivido no ha sido normal. Estoy raro y se me nota. No sé cómo no actuar raro, porque no me siento como yo, sino sacado de mí mismo, en un territorio que jamás había pisado y que no sé qué esperar de él. Pero avanzo, avanzo a través de lo inhóspito excitante. Estos suelos tan desconocidos a mis pies, que sólo había sentido en sueños. Antes era dominable porque el enamoramiento era del espíritu, estaba a salvo de manifestarlo con mi cuerpo. Ahora que te amo con el cuerpo me he puesto hosco y rehúyo tu contacto y tu sola presencia como animal que huele al cazador, y el cazador no viene a mí de golpe, ya hablé de esto hablando sobre el tiburón, que rodea y se esconde en lo os...









