Ay de que regreses, Jilguerillo
El trato era que no regresarías a posarte allá en lo alto en la enramada de mi árbol donde los amores fructifican dónde sus hojas se juntan para proyectar sombra más fresca donde las manzanas esperan caer maduras, jugosas en tus manos... Y volviste Jilguerillo, me mentiste! El trato también era que tú no me mentirías que sólo volverías con el amor colgándote del pico goteando sangre, en estertores agonizando en tu boca el amor y he aquí que lo traes entre cantos he aquí que te siguió volando y que canta junto a ti no eres el Jilguero que se fue y no eres el Jilguero que se irá batiendo las alas alegre echando a volar tu voz de agua clara, limpia, azulosa, pero te acuerdas, Jilguero que hasta el agua más clara si es lo bastante profunda puede ahogar?









