Überfrau
Creo que empecé a odiar leer desde que empecé a leer. Es un acto que te separa , para bien o para mal. El hecho de leer obsesivamente me afectó porque crecí rodeado de hombres de Saturno, hombres de la gran actividad y la grandeza física. Trabajadores, atletas y amantes, todos ellos violentos, fueron desde siempre mis ejemplos. Y el hombre más cerca de mí, el árbol-guía, pertenece a las huestes de Marte, está yendo siempre hacia la guerra y todos sus instintos son batallosos, ofensivos. ¿Quién es Mercurio, dios de los ladrones y de los poetas, al lado de señores de la guerra y de los semidioses de las Olimpiadas? Por eso le desarrollé un rencor secreto a mi tendencia a la lectura, porque me comparaba y porque me comparo todavía con esos hombres, y es menos vistoso, menos hermoso un hombre encorvado, con los ojos metidos entre pliegos de papel, las manos quietas, el cuerpo quieto por entero. En primaria me gustaba una chica llamada July (Juliana), y ella sabía que me gustaba. Yo sé...

.jpg)







