Ay de que regreses, Jilguerillo

 


El trato era que no regresarías

a posarte allá en lo alto

en la enramada de mi árbol 

donde los amores fructifican 

dónde sus hojas se juntan para proyectar sombra más fresca

donde las manzanas esperan caer

maduras, jugosas

en tus manos...

Y volviste Jilguerillo, me mentiste!

El trato también era que tú no me mentirías

que sólo volverías con el amor colgándote del pico

goteando sangre, en estertores

agonizando en tu boca el amor

y he aquí que lo traes entre cantos

he aquí que te siguió volando

y que canta junto a ti 

no eres el Jilguero que se fue

y no eres el Jilguero que se irá 

batiendo las alas alegre

echando a volar tu voz de agua

clara, limpia, azulosa,

pero te acuerdas, Jilguero

que hasta el agua más clara

si es lo bastante profunda 

puede ahogar?




Comentarios

Entradas populares