El Águila Tricéfala de la Vigilación
El águila Tricéfala se cierne, más arriba que las nubes... su enorme sombra planea circular robándonos el sol por un instante. Estos círculos, estos breves segundos de sombra, son más que suficientes para sentir la opresión de su peso en la espina.
El Salvaje Oeste no quedó enterrado en el desierto, sino que infectó América Entera. Es el Salvaje Occidente. Sucedió como sucede el cáncer: Estaba ahí. Todo era absolutamente posterior a su presencia. En este escenario sucede la tragedia, y la tragedia es todo lo que sucede. Pero a nosotros, ¿qué nos importa? ¿Qué nos importa a nosotros, los Indios? Sobre este suelo duro y árido brotan los especímenes más fuertes y exóticos, se elevan hacia el cielo hambrientos de luz, clavando muy profundo las raíces, más profundo. Están progresando en las dos direcciones. Van hacia la tierra y hacia el cielo al mismo tiempo. Nada podrá detener su carrera, nada que no sea el gran Crepúsculo de la civilización y de la vida. E incluso adentro de este Oscurecimiento General de Todas Las Cosas, y adentro de la pesada sombra del Gran Aguila Tricéfala de la Vigilación, las flores latinas, las flores hispanas, las flores nativas de la humanidad conseguirán abrirse paso a través de los innumerables kilos de cemento y tierra de panteón con que pretenden sepultarlas, a través de autopistas y retenes y excesos de velocidad, y a través del PUTO ICE y del Odio. Las flores que quiebran la escarcha, el sol que hace llorar el hielo y que traspasa la costra de nubes tras la cual se está escondiendo el Águila Tricéfala. Hermano, hermano, tu sangre no ha sido derramada para nada, hermano querido, hermano asesinado por El Odio, tu sangre nutrirá la guerra!!!

.jpg)

Comentarios
Publicar un comentario