Odio la universidad





Es increíble mi incapacidad de empezar con los trabajos finales. De verdad. Mis dedos son alérgicos al teclado ahora mismo, no puedo escribir una sola cosa que esté relacionada con la universidad. Pensar se siente como exprimir mi cerebro en busca de palabras que no haya dicho todavía para no repetir. Toda idea que tengo se desvanece en cuanto soy consciente de que la tengo. Si pudiese escribir sin la consciencia de estar escribiendo, todo sería más fácil. Sólo quiero ser libre para leer, jugar Red Dead Redemption, ver películas de Eric Rohmer, estar con mi novia, irme con ella a cualquier pinche parte que no sea esta ciudad. No ayuda el hecho de que la mayoría de mis profes sean unos pendejos profesionales. Estoy cansado de que me digan qué escribir, es cínico y autoritario. Da que pensar que esa la principal base de todo el perro sistema educativo: alguien diciéndote qué anotar.  Mis palabras son (o deberían ser) mías, pendejo, nadie tiene derecho a meterme palabras en la boca. Dejar tareas es un acto de microagresión. 

Pienso en un sistema de enseñanza no basado en la competencia, no basado en el mérito desarrollado por cada uno de nosotros, no basado en la destrucción verbal y moral del otro en detrimento de un par de "sobresalientes". Pienso en un sistema educativo basado en la colectividad, en la colaboración y la no ridiculización. Pienso, a grandes rasgos, en un sistema educativo basado. Ojalá una concepción del conocimiento basado en la heterogeneidad, la flexibilidad temática y académica, dejando de lado el sentido acumulativo de los saberes, las pendejas notas al pie de página y el formato appa. Ojalá existir en un mundo donde no deba querer aprender porque aprender signifique ganar dinero. Quiero aprender para expandirme como ser humano, para saber manejar mis emociones, mis vínculos interpersonales, para pensar desde la empatía y el respeto a las diferencias existenciales de los demás. Quiero aprender para organizar comunidades y comunas, deseo saber cada vez más sobre cuidarnos los unos a los otros. Quisiera abolir toda forma de autoritarismo. Lucero y yo siempre hablamos de un refugio para perros abandonados, ¿y quién te enseña a hacer algo así? Eso es lo que debe resolverse y nadie nos enseña cómo. Daniela y yo siempre hablamos de una comuna, y wey, ¿cómo se hace? He estado leyendo historia del comunismo, pero pronto espero leer práctica, porque necesitamos una comuna, un lugar donde el individuo como sujeto político concéntrico sea auténticamente abolido y sólo nos queda lo común, el grupo y la masa. Quiero que mis planes con mi pareja y con amigos sean verdaderos planes y no sólo sueños. Debe haber una forma de organizar así la vida, sin estar lejos de aquellos que amamos, sin sacrificar felicidad y cariño a cambio de nada. La vida, a pesar de lo que muchos dicen, es larga como ella sola. Nada dura más que la vida. Por eso la vida debería alcanzarnos para crear esa especie de sociedad. Quiero creer que se puede, voy a creer que lo haremos. ¿Cómo chingados no se va a poder? Es cosa de cruzar las barreras, o de abrirles agujeros, o de hablarnos cada quién desde nuestro lado de la barrera. Mi vida tiene ese sentido y eso me basta para dormir esta noche. 

En resumen: vivir cerquita de otros, no tener que esperar para amar, que no nos dé miedo agüitarnos porque sabremos que si eso pasa, habrá hombros esperando a que nos recarguemos. Recoger el llanto de mi novia con mis ojos, escuchar dos o tres horas diarias el corazón de mis compas, no ponerle precio a la vida de nadie. Todos valemos tanto que intentar ponernos precio sería una estupidez. 

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